Reykjavik, Islandia

Empezamos nuestro viaje a Canadá y el camino parece que obliga a parar en Reykjavik, ya que es el vuelo más barato. Por un total de 700€ volamos a Islandia y después a Canadá. En esta ocasión llevamos más equipaje, mochila ligera y petate nuevo de la mili cada uno (gracias a Javi Ezquerra que no prestó el suyo), con un total de 30 Kg por persona. Un viaje de 5 horas para llegar a la capital del país, todo nevado y hace mucho frio.
Hemos buscado un bus público ( supuestamente el número 55) que pasa cada 2 horas, pero no logramos cogerlo. No queda otra que comprar un billete de las dos compañías privadas que hay aquí, “Flybus” y “Grayline”. El billete de ida cuesta 2500 Coronas Islandesas (1€ = 120 coronas), que son unos 20€ por un trayecto de 45 minutos. Parece que todo es bastante caro aquí y no hay mucha infraestructura para el turismo.

Llegamos al centro de la ciudad y nos alojamos en el “Loft Hostel”, que tiene bar, cocina para huéspedes y las habitaciones están bastante bien. Pagamos un total de 150€ por dos noches en una habitación de 8 personas. Compartimos con una chica que es de Nuevo México y lleva una semana por esta zona, también ha hecho wwoofing como nosotros.

Enseguida vemos que la ciudad es muy pequeña, parece una capital de provincias. La población de la isla es de 370.000 habitantes y 2/3 estén en la capital. Por lo visto desde la crisis de 2008 el país tuvo que apostar por el turismo para sobreponerse al desastre bancario. Desde ese año la cifra de turistas ha aumentado de 300.000 a 1.500.000. La isla produce el 100% de su energía gracias a las corrientes térmicas y de agua existentes. Solo importan petróleo. LA industria principal es la pesca y las minas de aluminio, pero el 70% es el sector servicios.
Es impresionante ver las montañas nevadas justo alrededor de la ciudad, al final de la calle, y al otro lado contemplar el océano Atlántico.

Lo primero que hacemos es ir a comprar algo de comida. Hay muchas tiendas en las calles principales. En los supermercados, muchas verduras vienen de España y son bastante caras ( una lechuga son 3€). Hay cámaras frigoríficas en donde están los artículos perecederos, son habitaciones enormes con refrigeradores en el techo. Hemos entrado con el abrigo y el gorro, aquí hace mas frio que en la calle!

Una vez en el Hostel nos preparamos la cena, mientras vemos como nieva.

A primera hora del segundo día hacemos un “free walking tour”, una visita guiada sin coste por la ciudad, únicamente se paga la voluntad (lo hemos hecho en otras ciudades europeas como Sevilla y Dublín). 

Visitamos el casco antiguo, que esta formado por casas de madera recubiertas de chapa corrugada para protegerlos del frio y del fuego. Las casa antiguas que quedan en esta zona se salvaron del gran incendio.

Pasamos también por el Parlamento y la casa de Primer Ministro, parecen dos casitas poco ostentosas y sin seguridad exterior (apenas se ve policía en las calles ya que apenas hay delincuencia en el país ya que todos tienen vínculos familiares dentro de la isla). La mayoría de los que están en prisión es por delitos fiscales y mas bien están recluidos en un edificio que encarcelados.
Nos sorprende el que tampoco haya banderas nacionales ondeando en los edificios oficiales.
Como anécdota final, el guía nos cuenta que han desarrollado una aplicación para móvil que sirve para comprobar el parentesco entre mujeres y hombres, antes incluso de llegar a hablar, y así asegurarse que no son primos lejanos.

Salimos de compras el segundo día y compramos lo mas típico de la zona: un gorro calentito de lana y una pieza de cordero para comer. Está buenísimo!

La última mañana aquí, la pasamos haciendo una de las cosas más típicas de Islandia, bañarnos en una piscina pública.
En las afueras de la ciudad hay baños termales naturales pero son bastante caros y suelen estar llenos de turistas, por lo que hacemos caso al guía y vamos a una de estas piscinas locales.
Son piscinas exteriores con baños termales de distintas temperaturas, con una fría de 8ºC y las calientes desde 26º a 44ºC. La entrada cuesta 900 coronas, unos 7€. El primer paso para poder entrar en las piscinas es una ducha con jabón y sin bañador, a la vista del resto de los paisanos. En algunos casos incluso hay una persona que controla que se haga tal y como mencionamos. Posteriormente, te pones el bañador y sales del edificio a la zona al aire libre, que puede estar a bajo cero. Por último elijes la piscina y te sumerges viendo un termómetro enorme que marca la temperatura exterior, hoy tenemos suerte y estamos a 5ºC. Hemos estado compartiendo la experiencia únicamente con Islandeses que usan el lugar como punto de reunión, otro espacio para socializar. Es el mismo concepto que los baños árabe: salud, socialización e higiene.

Esta vez volamos con WOW, una aerolínea islandesa. El chico del mostrador del aeropuerto nos atiende en español y nos explica que han cambiado recientemente la política de equipaje de mano. Al haber comprado el billete en 2016, no tenemos que pagar extra por la maleta de mano.
Nos vamos con buen sabor de boca. Hay que volver.

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