Llegada a Canadá y boda de Temi

Aeropuerto de Toronto. En la aduana nos llevan directamente a los oficiales de inmigración ya que hemos puesto que nuestra estancia es de 170 días en nuestra tarjeta de entrada al país. Allí, una señorita nos pregunta sobre nuestras intenciones en el país y comprueba que wwoofing es un voluntariado y no necesitamos el visado de trabajo. Le tenemos que enseñar el seguro médico, la cuenta corriente, la carta de invitación de la primera granja, la invitación de la boda, el reglamento de wwoof y la tarjeta militar de Sergio para convencerla que queremos volver a España. Nos ha llevado como una media hora, tenemos pinta de sospechosos!

Nos viene a recoger Alero, la hermana mayor de Temi y nos lleva al apartamento de Temi en el centro de Toronto. Temi, la amiga de Miriam, se casa con su pareja, Juste, y hemos hecho coincidir las fechas para poder ir.

Menos mal que nos han venido a recoger, incluso en coche particular hemos tardado una hora.

 

Tanto desde el avión, como desde el coche, se ve que la ciudad ocupa una superficie inmensa. Hay un montón de casas bajas y están combinadas con alguna torre de 10 o 20 pisos en el centro financiero.

La población es de 3 millones en Toronto y algo más en el área metropolitana. Las distancias son infinitas, suponemos que no tienen problema de espacio.

En el avión estuvimos más de 3 horas sobrevolando territorio canadiense de norte a sur. Volamos por encima del Polo Norte, y lo vimos! Vimos las llanuras, las grietas, los valles completamente blancos, así como las montañas que sobresalían por encima de las nubes.

 

El apartamento está en un distrito de moda de la ciudad, con muchos restaurantes y bares de nuevas tendencias.

La gente en general es muy amable y tiende a ayudarte. Una mujer se paró para preguntarnos si necesitábamos ayuda.

 

Hemos recorrido la ciudad andando bajo la lluvia y no parece muy interesante. Es curioso ver una ciudad tan moderna con tranvía (Street car), centros comerciales subterráneos, edificios modernos en la zona cero, pero sin gran cosa que ver.

Un factor importante es que casi todo el mundo se mueve en coche. No vemos gente andando o en bici (tienen bicis públicas) por lo que parece que las calles están desiertas. Sin coche las distancias son imposibles. Todo esto hace que la ciudad parezca que no tiene alma.

 

Nos preparamos para la boda. Hemos traído ropa elegante pero informal a la vez para no pasar frío! Y un regalo español: vino, aceite y unas toallas bordadas por la madre de Miriam la noche anterior.

Para llegar a la capilla pedimos un taxi por Uber (una aplicación de móvil donde puedes solicitar taxis privados y te indica el importe aprox antes de reservar).

Esta capilla pertenece a un centro cristiano y tiene un hall con mesas donde esperamos los invitados a que comience la ceremonia.

Casi todos son negros, los restantes son de todo tipo de nacionales.

La ceremonia es impresionante. El novio acompaña del brazo a los familiares directos, su abuela, padres y madre de la novia. Le siguen los testigos del novio (cuatro chicos) y las damas de honor (las cuatro hermanas de Temi) quienes también suben al altar; por último aparece la novia del brazo de su padre. El sacerdote le pregunta al padre y bendice la unión y entonces la novia sube al altar.

Este altar parece más bien un escenario, hay 14 personas: pianista, cantante, cura, asistente, testigos, damas y los novios.

 


El sacerdote es un espectáculo, interactúa con los novios, la familia, los invitados y de una forma muy carismática lleva a cabo la ceremonia. Sin duda sabe como animar la escena, pero a la vez es tremendamente espiritual. En Europa no estamos acostumbrados a esa animación, seguramente habría mas fieles si se hiciese así.

 

La familia del novio es de Benin y la de la novia es de Nigeria (africanos). Afortunadamente la pareja se conoció en Canada, donde los dos residían y estudiaban. Esto es una torre de Babel.

 

Empezamos a hablar con una pareja que nos lleva de la capilla al restaurante, y de camino para en una tienda para que podamos comprar una tarjeta de móvil, pero al señor le parece muy caro y nos vamos sin ella.

Una vez en el restaurante tenemos un coctel de bienvenida y después pasamos a sentarnos en una mesa con gente de todos los orígenes: India, Uganda, Francia, Japón , Hong Kong, Italia, todos ellos canadienses.

Hay un dj que presenta a los familiares que van entrando en la sala por parejas al ritmo de la música. De menú teníamos 3 platos, con opción a elegir el principal entre 3 opciones. El recuerdo de la boda también estaba en la mesa cuando llegamos.

Buena fiesta con música africana, viene a ser como una cosa muy tribal, básicamente el ritmo te lleva y te hace moverte.

Gracias a otra pareja pudimos volver al centro de la ciudad y al apartamento.

 

Sin duda una buena experiencia.

 

 

A la mañana siguiente, Temisan y Juste vinieron a desmontar la habitación ya que tenían que dejar el apartamento. Les ayudamos  y después partimos hacia la estación de buses.

 

Deja un comentario