Semana 1
Después de desistir con la compra de coche, o alquiler del mismo, ya que el seguro es desproporcionado, cogemos el trén de Toronto a Montreal (5horas y 100$ por persona).
Montreal es otra cosa, parece más europeo. Las calles más estrechas, los coches más pequeños, gente andando por las calles y restaurantes y cafés. Llueve a mares y al meternos al meternos dentro de un edificio encontramos la ciudad subterránea. Hay decenas de edificios conectados por el subsuelo, galerías de arte, oficinas, centros comerciales, hemos hablado una hora bajo tierra.
*Traducido a francés!
La siguiente granja está en Lachute y la dueña, Collette, de 62 años, viene a buscarnos a la parada del bus. Parece que esta granja tiene vecinos muchos más cerca que la anterior.
Por la mañana salimos a alimentar a los animales: llamas, ovejas, una vaca escocesa, caballos, ponis, gallinas, dos ciervos, dos perros, dos gatos y una camada de gatitos recién nacidos. Parece que es lo que buscábamos.
Hoy toca ir a buscar paja a una vaquería cercana, recoger una caseta de perro, arreglar la puerta de la camioneta y recoger a un chico alemán que estará también con nosotros dos semanas. Gregor mide dos metros y no ha trabajado en el campo. Me temo que va a ser un espectáculo.
Durante el segundo día, pasamos la mañana en el mercado del pueblo, con mogollón de tiendas de segunda mano, subastas y dos restaurantes muy americanos, con música country en francés.
También ayudamos a reformar la otra casa de Collette. Su cuñado es carpintero y necesita ayuda para poner el aislante del tejado y paneles, recoger los escombros, limpiar el jardín y hacer la encimera de la cocina.
Parece que la señora nos tiene cogido el punto y sabe que tareas darnos a cada uno. Lo cierto es que se aprovecha mucho el tiempo.
En nuestro primer día libre, vamos a Lachute, que tiene 12.000 habitantes aunque muy esparcidos por los alrededores; es una calle larga con tiendas, bares , la iglesia y la antigua estación de tren; recuerda a los pueblos de las películas del oeste en los que encuentras una calle con saloon, iglesia, almacén y sheriff, y donde los colonos vienen de las granjas al pueblo para comprar y vender mercancías; después vuelven a su casa en las praderas. Así es, no parece que aquí viva nadie, solo vienen a hacer sus cosas y se van. Es sábado, las cinco de la tarde y esta todo cerrado y la calle vacía. Nunca había visto algo así.
Comemos carne ahumada y ensaladas en un sitio típico americano por unos 33$, incluido propina e impuestos.
Semana 2
“Omega Park”. Hemos ido con Collette y Gregor a un parque en el bosque en donde los animales están separados por zonas y en semi-libertad. La mayoría de los bichos están por las praderas, cerca del camino, mezclados con otras especies, siendo únicamente los lobos, coyotes y osos, los que están recogidos detrás de las vallas. Tenemos lobos árticos, negros y normales, coyotes, jabalíes, ciervos, osos, gariboos, alces, búfalos, bisontes, cabras montesas, zorros ya algún pájaro. El recorrido se hace en coche por las pistas de tierra y les damos de comer por la ventanilla pero sin salir del coche. Los bichos se acercan, meten la cabeza y se dejan tocar porque saben que se les dá de comer. A la entrada venden zanahorias pero nosotros nos hemos traído unos diez kilos por lo que vamos alimentando a todo bicho viviente que se acerca.
Los mas sorprendente para Miriam son los arces y para Sergi los osos, y coincidimos en lo espectacular que resulta ver a un bisonte de 500 kilos y cara de inocente. Hemos estado como 5 horas dando vueltas y hemos disfrutado como enanos.
Durante la segunda semana hemos avanzado mucho en la limpieza de árboles en la zona de los caballos, en invierno no se puede trabajar porque está lleno de nieve, además se caen muchas ramas y todo queda hecho una ruina. Hemos cortado todos los árboles secos, árboles Manitoba (crecen cientos de pequeños árboles, alguno se hace adulto y luego se secan y caen). Al haber tantos arbolillos pequeños, no hay prácticamente arbustos en los bosques, por lo que están muy despejados por abajo, excepto hojas secas y arboles muertos.
Cortando leña hemos conocido a los vecinos. Vaya personajes!
Un leñador de profesión con todos los estereotipos encima; camisa a cuadros, gorro de lana cortito, bigote tipo Dali y pantalones con tirantes. Un tio fuerte que habla un inglés fuerte también. Estamos haciendo odio, pero este individuo es lo máximo. En un momento ha cortado y troceado 5 arboles. El señor que no estuvo mucho en al escuela, esta muy interesado en Europa porque su hijo lleva un año viajando por Francia y Alemania. Realmente gente agradable. Nos ha afilado la motosierra y nos enseña su casa y el jardín. Es costumbre en este país el tener una caravana en el jardín, en donde duermen en verano o simplemente pasan el calor y hacen sus barbacoas.
Por fin se esta poniendo orden en los almacenes tiene unos ocho, unos de madera y otros de lona. Hay tajo aquí! Hemos colocado las maderas por orden en los almacenes de lona, quitado los que no sirven y cubierto bien los que están en uso para protegerlos para protegerlos. Que paliza!
Nos encontramos mucho más fuertes y eso se nota.
Hemos terminado la semana desmontando un refugio para los caballos en casa del vecino y trasladando a la nuestra.

Siete horas de trabajo y solucionado.
Los animales ya nos conocen, la vaca escocesa es superbonita y ya viene con nosotros, nos acompaña en el trabajo y se deja acariciar.

Las ovejas también nos reconocen y se dejan tocar como mascotas, y se quedan mirándonos cuando Sergio les canta.

El ciervo come de nuestra mano igual que los caballos, que además nos dejan acariciarlos. Además de el grano y la paja, la señora consigue restos de frutas y verduras del mercado local y todo lo que no puede aprovechar se lo da a los bichos.
Nos aportan y nos relajan tanto que incluso vamos a verles por las tardes cuando nos cansamos de trabajar en el proyecto.
Nuestro primer día libre de la semana lo dedicamos para ir al parque OKA. La señora nos ha dejado su coche para poder ir. Hay parques nacionales, provinciales, regionales y privados, hay bosques por todas partes y así evitan que se construya en estas tierras. Hacía buen tiempo y había algunos disfrutando de la playa (un lago enorme).
De vuelta entramos en una tienda de vinos hechos a base de grosella, son muy dulces y mas parecidos a licores que a un vino de mesa.
El domingo por la tarde nos han invitado a un cumpleaños en casa de su hermana. Es una casa de piedra, reformada, de unos doscientos años. Nos justamos como unos 15 adultos y 10 niños, casi todos francófonos, y aunque entienden algo de inglés les cuesta mucho hablarlo. De todos modos nos hacemos hueco.
Los gatitos van creciendo!




























